¿A dónde vamos? ¿Cuál será el término de todos los cambios actuales? No se trata tanto de guerras, de catástrofes atómicas o ecológicas, sino sobre todo de la revolución fuera y dentro de la Iglesia, de la apostasía, en fin, que gana pueblos enteros, antaño católicos, e incluso la Jerarquía de la Iglesia hasta su cima. Roma parece sumergida en una ceguera completa, la Roma de siempre está reducida al silencio, paralizada por la otra Roma, la Roma liberal que la ocupa. Las fuentes de la gracia y de la fe divinas se agotan y las venas de la Iglesia canalizan por todo su cuerpo el veneno mortal del naturalismo.
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lunes, 8 de junio de 2015
jueves, 7 de mayo de 2015
El dracma perdido
¿Cómo es posible que un lefebvriano pueda ser feliz...? Pues porque, lejos de ser un cismático material, es un católico que ha encontrado la Fe de la Iglesia católica. Aquella Fe que había perdido y no encontraba. Y, al encontrarla, su alegría es tan grande que llama a amigos y vecinos para compartirla (Lc.15:9).
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